nuestro propio sello



Yo cantando en pose crooner

 

 


Décima Víctima actuando en la Escuela de Caminos
Foto Mariví Ibarrola

En las actuaciones de Ejecutivos había dos chicos rubios con aspecto de mormones a los que conocimos luego cuando uno de ellos tocaba en Ella y los Neumáticos, eran los hermanos suecos Lars y Per Mertanen, más tarde y ya como amigos los vimos actuar como Cláusula Tenebrosa con Edi controlando la caja de ritmos. Después de la separación de Ejecutivos estuvie hablando con ellos de la posibilidad de hacer algo juntos. Empezamos a ensayar en el chalé de sus padres en las Rozas, iba hasta su casa en autobús y Lars me recogía cuando yo llegaba a la zona. Cenaban a media tarde como suecos que eran, mientras yo aprovechaba el tiempo para oir sus discos, ponía a Joy Division, the Cure, Joseph K, Monochrome set, etc ...

A Per le enseñó a tocar el bajo Ferni, de Gabinete Caligari y lo aprendió en un tiempo record. Era una maravilla ver tocar a los Mertanen, a veces hacían el contrapunto llenando de sonido con sólo dos instrumentos, yo tarareaba hasta que escribía la letra y nos encantaban las equivocaciones, si quedaban bien las adaptábamos al tema para romper la estructura de tres vueltas iguales separadas por estribillo y con punteo en medio. Empezamos a componer temas juntos, el primero fue Noviembre. La forma de hacerlos era la misma que se usaba en Ejecutivos, se basaba en unos acordes en que cada uno desarrollaba su parte, por eso la voz era un instrumento más con una melodía independiente.

La primera actuación nos presentamos sin nombre en el desaparecido Quadrophenia de San Bernardo; Lars, Per y yo controlando una caja de ritmos Roland. Poco después hablamos con Miguel Ángel Arenas, no confundir con El Capi, y nos consiguió una actuación en el Golden Village, al lado de El Escalón; la pega es que no teníamos nombre. Estuvimos rebuscando nombres en los libros de cine que había en casa de un amigo, así surgió DÉCIMA VÍCTIMA. Más tarde haría lo mismo con el mismo libro GABINETE CALIGARI. Empezamos a actuar a contraluz detrás de una pantalla de proyección que se subía automáticamente, llevaba un rato sonando la canción instrumental con la que solíamos abrir las actuaciones, la mayoría de la gente pensaba que era otro disco y no se dio cuenta de que había empezado la actuación hasta que la pantalla nos descubrió de cintura para arriba, aquello fue un buen comienzo, el tipo de sorpresas que siempre nos encantaba dar. La siguiente actuación fue en la Escuela de Caminos, paso obligado de la época donde pocas veces se veía dinero pero que servía para darse a conocer.

En aquella época conocí por una amiga a Eduardo Bort, guitarrista progresivo valenciano que me explicó los pasos iniciales para grabar y editar un vinilo, como el había hecho años antes. Con nuestros amigos del grupo Esclarecidos y allegados hicimos una sociedad anónima que se llamó Grabaciones Accidentales. Alfonso y Mariano Pérez fueron la base organizativa de la sociedad, Paco Trinidad fue el productor estrella del sello, Dowbletronic nuestro estudio favorito y Jesús Gómez el técnico de confianza. El primer disco del sello sello fue la razón de la discordia, un single muy marcado por el ambiente siniestro del momento, las voces se ralentizaron para darle más gravedad y la mayor parte de las letras eran de Lars. Per se fué un tiempo a Suecia y en su lugar el bajo estaba tocado por Lars (las únicas veces que no ha grabado el bajo Per en Décima Víctima fueron esta y otro tema que no llegó a salir en que tocaba el bajo Ferni).

El siguiente disco, también de tres canciones y con Per por fin, fue tan lejos y, en ese momento, ya teníamos un sonido mucho más definido. En estudio, Lars grababa las baterías, en vivo, yo controlaba la caja de ritmos,  pero como no era programable había veces que estaba más pendiente de darle a los botones que de cantar. Se hacía cada vez más necesario darle en directo el sonido personal de una batería, entonces nos presentaron a José Brena, era hermano de uno de los componentes de Esclarecidos y comenzamos a ensayar con él, en seguida fue uno más de nosotros, era muy simpático, amable y educado. Muchas veces fue nuestro lado más diplomático.

 

DESPEDIDA Y CIERRE