de cómo empezó todo


Juan Luis Lozano y yo dando el latazo por ahí

 

Fue hace mucho tiempo, allá por el año 1977, cuando los grises (entonces la policía iba de gris) terminaban las actuaciones a las 12 de la noche ordenando que cortaran el sonido y al final sólo se oía la batería sin amplificación y los silbidos del público. España seguía siendo franquista, aunque ya se estaba preparando la constitución española. Los dos únicos canales de televisión existentes eran estatales y en el cine nos invadía el destape, forma penosa de llamar a las películas en que ya se podían ver tímidamente tetas y culos, ante el escándalo de los más conservadores.

En esa misma época, un antiguo compañero de COU, que se llama Juan Luis Lozano y que luego fue cantante de Paraíso con el Zurdo, me enseñó el grupo de la compañera de clase de su hermana, era Kaka de Luxe. Ensayaban en el Ateneo Libertario, actualmente Colegio Salmerón, cerca del Auditorio. Fuimos a algunos ensayos a verlos mi hermano Sergio y yo, aquello nos encantaba, era lo más fresco del panorama español de la época.

En Kaka de luxe estaban los componentes de los grupos que luego formarían la primera hornada de la famosa movida madrileña, un término que nadie entiende de donde viene exactamente, ni que significa. Para mi representa el momento en que la gente de la música se relaciona con el resto del mundo de la cultura en Madrid. Escritores, pintores, fotógrafos y músicos coincidíamos en las mismas fiestas, en las mismas actuaciones y los mismos locales y había muchas ganas de enseñar lo que cada uno estaba haciendo en su campo y mucho interés por parte de todos.

 Kaka de Luxe estaba formado, entre otros, por gente que continuó en la música mucho tiempo como Enrique Sierra (guitarra de Radio futura), El Zurdo (cantante de Paraiso y La Mode), y Olvido Gara, Nacho Canut y Carlos Berlanga (núcleo central de Alaska y los pegamoides, Dinarama y, ya sin Carlos, Fangoria).

En aquellos primeros ensayos nosotros, mi hermano Sergio, Juan Luis Lozano y yo, bebíamos cerveza mientras repasaban el repertorio, aquello era emocionante, ver un grupo desde dentro.

Mis padres solían estar fuera de Madrid temporadas largas, por eso una casa de familia numerosa de las de antes y sin padres significaba para nuestros amigos poder oír música hasta las mil y quedarse a dormir si acabábamos tarde, porque había camas de sobra. Nuestra casa era grande y estaba siempre llena de amigos.

Acompañamos a Kaka de Luxe en muchas actuaciones, como amigos entre bastidores. Ellos solían actuar como teloneros de Cucharada, donde cantaba Manolo Tena. Vimos actuaciones en colegios mayores, locales generalmente pequeños. Una vez actuaron en un local de travestis, estuvo genial el contraste entre punkies y las actuaciones de allí. Sólo les acompañamos en una gala fuera de Madrid, en Gijón, y el viaje de vuelta es el viaje más agotador en autobús que recuerdo.

En alguna actuación salimos mi hermano y yo haciendo coros con el micrófono desenchufado, sólo para hacer bulto. Fue la primera vez que empecé a notar la adrenalina del escenario, esa mezcla de nervios y euforia que dan las situaciones arriesgadas.

Estuvimos en la grabación de la maqueta de Kaka de luxe en Chapa Discos, por entonces el sello discográfico más abierto del momento, aunque con predominación de grupos de heavy y de rock progresivo. Allí nadie dio recomendaciones de como grabar un disco, ni se pincharon tomas para depurar errores, ni se sonorizó decentemente. El resultado fue una grabación sosa pero histórica del repertorio de Kaka de Luxe sin producción aparente aunque estuviera presente un productor, el mariscal Romero, o sea una grabación con sonido en vivo puro y duro.

Desgraciadamente Kaka de luxe duró poco, cuando este grupo se deshizo se creó Paraiso, otro grupo con el que tuve relación, pero esta es otra historia y se merece otro capítulo.

 

Yo en actitud pensativa
Foto Lars Krantz (antes Lars Mertanen)
 
 

Y SE HIZO EL PARAISO